GONZÁLEZ, Rogelio A.
Monterrey, Nuevo León, 1922
Saltillo, Coahuila, 1984
 
Cinevoz, No. 22, 26 de diciembre de 1948. P. 1

ctor, director y escritor cinematográfico apodado El Conejo (México Cinema, octubre de 1950. P. 9). Nació el 27 de enero de 1922 en Monterrey, Nuevo León. Su nombre real era Antonio Rogelio González Villarreal. Argumentista y guionista de gran éxito. falleció el 22 de mayo de 1984 en Saltillo, Coahuila. Inició la carrera de Medicina, sin embargo el teatro y el cine lo apasionaron y abandonó sus estudios. También fue productor y locutor de radio.

Debutó como actor en la película ¡Cómo México no hay dos! (Dir. Carlos Orellana, 1944). Desde 1945 trabajó como guionista con el realizador Ismael Rodríguez, y en 1950 debutó como director con la cinta El gavilán pollero, protagonizada por el actor Pedro Infante, mismo que consideró a Rogelio A. González su guionista y argumentista favorito. Su trabajo como escritor sirvió de base para las películas estelarizadas por el popular actor, tales como: Cuando lloran los valientes (Dir. Isamel Rodríguez, 1945); Vuelven los García (Dir. Ismael Rodríguez, 1946); Los tres huastecos (Dir. Isamel Rodríguez, 1948); Ustedes los ricos (Dir. Ismael Rodríguez, 1948), La oveja negra (Dir. Isamel Rodríguez, 1949); No desearás a la mujer de tu hijo (Dir. Isamel Rodríguez, 1949); Sobre las olas (Dir. Isamel Rodríguez, 1950); El mil amores (Dir. Rogelio A. González, 1954); Escuela de vagabundos (Dir. Rogelio A. González, 1954); El inocente (Dir. Rogelio A. Gonzáez, 1955); Escuela de rateros (Dir. Rogelio A. González, 1956); entre otras. En 1970 realizó para la televisión canadiense dos películas: El retrato ovalado y Un minuto antes de morir. (Fichero de cineastas nacionales. Por Eduardo de la Vega. Dicine, No 29. P. 13 / COMP Kriger, Clara y PORTELA, Alejandra. Diccionario de realizadores. Cine latinoamericano 1. Buenos Aires, Ediciones del Jilguero, 1997. P.P. 389-392)

Líder sindical de la Sección de Directores del STPC en repetidas ocasiones. Fue un escritor incansable. En la revista Cinevoz encontramos esta descripción: "Posee una clara inteligencia, y sus frases son lógicas y precisas, pese al apasionamiento que pone en ellas. Es alto, de ojos azules. Delgado, casi transparente. A veces se encorva, como agobiado por el excesivo trabajo, pues escribe a todas horas, llegando en ocasiones a vivir exclusivamente de noche (...)". (Cinevoz. Boletín de la comisión Nacional de Cinematografía, México, 2 de enero de 1949. P.P. 1-2)

Silvia Pinal y Pedro Infante en escena de El inocente
(Dir. Rogelio A. González, 1955)

Para 1951, el crítico Arturo Perrucho comentaba que: “Rogelio, que se había destacado como productor radiofónico, aspiró a sobresalir también como argumentista de cine y lo consiguió. Es trabajador e inteligente. Salió adelante. Vendió argumentos y más argumentos. Ganó fama. Se vio solicitado a menudo por varias compañías... “(Se apaga la luz. Por Arturo Perucho. El Nacional, 1 de febrero de 1951. P. 5)

Participó ocasionalmente como actor en algunas cintas, tal es el caso de Vuelven los García, en la cual aparece como el hermano de la actriz María Estela Pavón, papel por el cual fue nominado para el Ariel por la mejor actuación de cuadro masculina en 1943. También fue nominado para el Ariel por el mejor argumento original, por Los tres García y al Ariel de Oro en 1958 por la dirección de La culta dama (1936).

Falleció el 22 de mayo de 1984 en un trágico accidente automovilístico. "Rogelio A. González Villarreal, realizador de éxitos cinematográficos indiscutibles como El esqueleto de la señora Morales [1959], El inocente [1955], Escuela de rateros [1956], entre otros, falleció a las 7 de la mañana de ayer, en la sala de Terapia intensiva de la Clínica 2 del Seguro Social de Saltillo, Coahuila. (...) hoy hace 13 días sufrió un accidente en la carretera Monterrey-Saltillo, que por estar cubierta de grava, ocasionó que el automóvil en el que viajaba, derrapara y se estrellara contra un enorme camión". (Rogelio A. González no superó el estado crítico que le produjo grave accidente. Por Víctor Ocegueda C. El Nacional, 2ª sección, 23 de mayo de 1984. P. 10)

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