TORRES Portillo, Adolfo
México, D. F., 1920
Querétaro, Querétaro, 1996
Excélsior. Sección B, 3 de agosto de 1984. P. 18 B 

uionista, argumentista, productor y director. Nació en la Ciudad de México el 29 de diciembre de 1920. Comenzó su carrera de escritor en el medio radiofónico.

Adolfo Torres Portillo fue el autor de más de 50 guiones llevados a la pantalla. Inició como guionista de La hija de la otra (Dir. Vicente Oroná, 1950) y como argumentista en La justicia del lobo (Dir. Vicente Oroná, 1951) y Cuando levanta la niebla (Dir. Emilio Indio Fernández, 1952). Sus películas más sobresalientes como guionista son: Chucho el Roto (Dir. Miguel M. Delgado, 1954), El caballo blanco (Dir. Rafael Baledón, 1961), El Arracadas (Dir. Alberto Mariscal,1977), Lagunilla mi barrio (Dir. Raúl Araiza,1980), Lagunilla 2 (Dir. Abel Salazar, 1981), El héroe desconocido (Dir. Julián Pastor, 1981), El diablo, el santo y el tonto (Dir. Rafael Villaseñor Kuri, 1985) y Que Dios se lo pague (Dir. Raúl Araiza, 1989).

Escribió los argumentos de: La mujer marcada (Dir. Miguel Morayta, 1957), La llorona (Dir. René Cardona, 1959), Tres Romeos y una Julieta (Dir. Chano Urueta, 1960) y Caperucita y pulgarcito (Dir. Roberto Rodríguez, 1960), entre otros. Torres Portillo escribió guiones al lado de Íñigo de Martino, Luis Spota, José Revueltas, Julio Bracho, Rafael Baledón y Gregorio Wallerstein.

Adolfo Torres Portillo fue el realizador de la película Los 3 Reyes Magos (1974), una de las contadas cintas de animación de largometraje que se han hecho en México. También fue productor y guionista de Intimidades de una secretaria (Dir. José María Fernández Unsaín,1970) y de Una pura y dos con sal (Dir. Rafael Villaseñor Kuri, 1981). Incursionó como actor en la película El secuestro (Dir. José María Fernández Unsaín, 1972).

Torres Portillo incursionó en el ámbito de la televisión mexicana cuando escribió el guión del programa Viva México (Dir. Héctor Bonilla), transmitido por el canal 2 de Televisa en septiembre de 1983.

Fue socio fundador y líder de la Sección de Autores y Adaptadores del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC). Asimismo, fue miembro fundador, vicepresidente y presidente honorario de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), además de creador de la Escuela de Escritores de dicha institución en Querétaro, de la que fue director hasta antes de morir, el 12 de junio de 1996.

Escena de la película animada Los tres reyes magos
(Dir. Adolfo Torres Portillo, 1974)

Adolfo Torres Portillo habló en muchas ocasiones de su trabajo como guionista: “El productor me llama para desarrollar una idea sobre sexo, acción o el tema que quiera llevar a la pantalla, pero tengo que atenerme a las posibilidades de producción. Uno tiene muchas limitaciones para escribir un argumento, todo está dentro de un engranaje del cual es difícil escapar: exigencias de las estrellas, gustos del productor, falta de actores para una gran cantidad de papeles, oficio mal pagado por lo que no se le puede dedicar a un guión el tiempo que uno quisiera...”. (En México, una película es un producto comercial: Garibay. Por Patricia Vega. La Jornada. Sección cultural, 4 de enero de 1985. P. 26)

En cuanto a la censura, nuestro autor opinaba: “Los escritores tenemos limitaciones en lo que se refiere a la temática en el cine, no podemos tratar temas políticos ni sociales que en una u otra forma critiquen al sistema; igual pasa con los asuntos históricos que no estén acordes con los puntos de vista oficiales. Esto se debe a la censura existente, que llaman supervisión”. (Limitaciones de los escritores para desarrollar sus temáticas en el cine nacional, por la censura. Por Roberto Ramírez S. Excélsior. Sección B, 3 de agosto de 1984. P. 18-B)

Torres Portillo apuntó otras restricciones que afectan a los guionistas cinematográficos: “(...) los productores prefieren realizar películas que saben que les dejarán utilidades, a experimentar con temas novedosos o distintos, con originalidad, pues temen una reacción negativa por parte del público. Otra limitación importante es el problema de repartos artísticos para una película; siempre que escribimos tenemos que pensar que debemos incluir actores con nombre, o sea los llamados taquilleros, los cuales se han reducido al mínimo, porque la ANDA [Asociación Nacional de Actores] tomó como medida de protección para sus miembros, prohibirles los contratos de exclusividad. Anteriormente un productor tenía fe en un actor o una actriz y le invertía dinero en la producción, en la promoción, porque sabía que con un contrato de exclusividad recuperaría esa inversión. Así lo hacían productores como los Zacarías, los Grovas, los Rodríguez o Wallerstein, quienes hicieron figuras como Jorge Negrete, Pedro Infante, Arturo de Córdova, Marga López o Pedro Armendáriz”. (Idem)

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